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Selección de textos extraídos del catalago de la exposición individual de Pintura y Cerámica en la Fundación Antonio Perez de Cuenca, año 2000

 

“Quien examine las superficies de Sohad Lachiri tiene que comportarse como los alucinados seguidores de las nubes voladoras, encontrando en la realidad natural parecidos que se asemejen a las formas pintadas. El contemplador tiene que trabajar un tanto, pues. Aparte de esta incomodidad, la artista titula sus obras, osadía imperdonable para la tranquilidad de los degustadores, a los que pudiera incluso resultarles contraproducente conocer las ideas de la autora, sin percatarse de que, con frecuencia, no es más que un dato identificativo. De este modo tan sibilino, los nombres de las obras juegan un rol nada literario, a pesar de expresarse literalmente”  Isidoro Valcárcel  

 

“El acrílico le sirve a Sohad Lachiri para definir limpia, esquemática, matissianamente, grandes masas de color y para estructurarlas con un dibujo vibrante”. 

“…tras esas imágenes emblemáticas y potentes, testimonio de una cultura otra, hay un rico  y por momentos misterioso trasfondo simbólico, que los títulos subrayan”. Juan Manuel Bonet

 

 

Texto extraído del catalago de la exposición en la Galeria Termino de Madrid, año 1990

 

“Sohad Lachiri o la claridad” Lo curioso de esos cuadros, de apariencia muy abstracta, en su intención, o más bien su temática figurativa, y su referencia muy clara al mundo del sentimiento. Si habláis con Sohad Lachiri os dirá que pinta cosas cotidianas, dichos, refranes, sentimientos y emociones. Todo esto es muy reconfortable y estimulante. Se autodefine y se aparta de posiciones miméticas, ya insoportables por su banalidad y oportunismo, muy corriente en el arte actual. Gerardo Rueda

 

 

Texto extraído de carta dirigida a Sohad Lachiri, en “Cartas Reunidas” de Javier Seguí de la Riva, año 1999

 

“Las cosas que se recortan en ese juego de fondos son, en general, configuraciones cerradas, contundentes, que parecen iconos directos que recuerdan los objetos-presencias del Dadaísmo y el arte concreto o los objetos-señales del Pop. Además, los cuadros tienen una factura espesa, cerrada, donde es difícil advertir pinceladas, gestos germinales tentativos, configuradores de las obras.  Javier Seguí